Eddy Kühl
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Recientemente asistí en Jinotega a la celebración de las Fiestas de la Cruz. Muchos lectores se preguntarán qué significa eso.
Allá por los años 1703 al 1705 vino al Norte de Nicaragua, entonces llamado Tologalpa o sea el límite sur de la Taguzgalpa (Tierra del Oro), un misionero Franciscano llamado Fray Margil de Jesús, hombre empeñado en propagar la doctrina cristiana, y a quien se atribuyen muchos milagros.
Fue un gran caminante, y en cada pueblo indígena quería bautizar y erradicar las supersticiones, y combatir la hechicería de los brujos indios, según sus historiadores.
Así visitó Sébaco, Matagalpa y Jinotega entre otros pueblos. Según el libro Historia Eclesiástica de la Iglesia, por Edgard Zúñiga, Fray Margil era profusamente devoto del misterio de la pasión y muerte de Jesucristo, dice que Fray Antonio Margil de Jesús “plantó más de mil cruces y calvarios, sin contar las cruces más altas que colocaba en las sierras y caminos”.
De las cruces en los caminos todavía queda la cruz del Cerro Largo, por el kilómetro 116 de la carretera asfaltada antes de llegar a Matagalpa, donde la leyenda reza que hay que poner una piedra en su base para regresar en gracia a esta ciudad. En cuanto a las cruces en las sierras, queda todavía la cruz del Cerro de La Cruz en la parte oeste de la ciudad de Jinotega, fiesta en cuyo recordatorio se celebra el 3 de mayo de cada año.
Fray Margil, decía Pablo Antonio Cuadra, era uno de los hombres más grandes que ha pasado por Nicaragua. Dice de él que “hizo una carretera entre los departamentos del norte y centro del país. (¡Cuánto hace falta eso ahora!, agrego yo).
Nació en Valencia, España, en 1657; ordenado sacerdote en 1673, vino a América en 1683, hizo su misión en Sébaco, Matagalpa y Jinotega, entre 1703 a 1705. Murió en México en 1726. El escritor Carlos Mántica refiere en el prólogo del libro de este servidor Matagalpa y sus Gentes: “Se dice de él (Fray Margil) que tenía el don de la ubicuidad, es decir, que salía a pie de Managua, llegando a Matagalpa o Jinotega minutos más tarde”.
Otras cosas buenas que vi en Jinotega en estas fiestas es la inauguración del Museo de Jinotega por el vicepresidente Dr. José Rizo, natural de esa ciudad, museo que gracias a los esfuerzos de varias personas como la guapa Vanesa Rodríguez, delegada de Intur, ha sido posible.
Yo le obsequié al museo una fotografía del presidente Bartolomé Martínez (nacido en Lilpululo, Jinotega) con sus ministros y el certificado del matrimonio eclesiástico del general Sandino con la señorita de San Rafael del Norte, Blanca Aráuz, en 1927.
Jinotega va para adelante, este año se termina en julio el proyecto de Enacal de agua potable y alcantarillado, donación del Gobierno de Alemania, y la construcción de la carretera asfaltada Jinotega–El Guayacán que comienza prontamente.
Felicidades a Jinotega. A producir café de calidad para competir en el mundo actual, a diversificar e industrializar el resto de la producción, y promover el turismo.
El autor es historiador
Fuente. http://archivo.laprensa.com.ni/archivo/2002/mayo/03/opinion/opinion-20020503-04.html