Varios impactos de balas de escopeta acabaron con la vida de Carmelo Aráuz Reyes, de 24 años.
El hecho de sangre se registró el 2 de febrero del corriente año, a eso de las cuatro de la tarde, en la comarca La Pavona Abajo, municipio de El Cua, departamento de Jinotega.
La víctima fue atacada por varios sujetos que llegaron hasta la finca donde residía, sin embargo, el cuerpo no lo dejaron en su propiedad sino en una trocha a 30 kilómetros del paso del río San José.
El primero en enterarse de lo sucedido fue el ciudadano Juvencio Obando, de 42 años, quien avisó al padre de la víctima, Pablo Liberato Aráuz Zamora, de 53 años, que su hijo estaba muerto y que presentaba siete impactos de balas.
Según las autoridades de la Policía Nacional de Jinotega, de los siete impactos de bala, tres fueron a la altura de la tetilla derecha, dos en el abdomen y dos con dirección a la tetilla izquierda. En la escena del crimen únicamente encontraron un casquillo de escopeta.
El padre de la víctima informó a la Policía que el joven no había recibido amenazas, sin embargo, las autoridades empezaron las investigaciones para esclarecer este hecho de sangre.